miércoles, 19 de enero de 2011

Indignate! , por Edgar Cherubini

Este es el título de un manifiesto llamando a la “insurrección pacífica” en Francia. El autor del panfleto es Stéphane Hessel, de 93 años, antiguo combatiente de la resistencia, sobreviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Dora, uno de los redactores en 1948 de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, embajador de Francia y Commandeur de la Légion d’honor.

Apartando algunos sesgos presentes en las 22 páginas de su arenga, que se vende a las puertas del metro a dos euros, Hessel hace un llamado a rescatar los valores por los que su generación luchó setenta años atrás, para lo cual ha sostenido diversas reuniones con los antiguos miembros del Consejo Nacional de la Resistencia. Haciendo un poco de historia, en 1943 se reunió por primera vez en París esta organización clandestina, liderada por Jean Moulin, quien representaba a de Gaulle en Francia durante la ocupación alemana. En ese encuentro participaron dirigentes de los partidos políticos, así como delegados de las confederaciones de obreros y trabajadores de la CFTC y de la CGT.

Esto sucedió tres años después del histórico llamado a la Francia Libre o Francia Combatiente (France Combattante), realizado por de Gaulle, el 18 de junio de 1940, para organizar las primeras redes de resistencia contra el ejército de ocupación nazi y el gobierno apátrida del General Petain. “Allí participaron por igual, intelectuales, periodistas, personal de museos, bomberos, mecánicos, mesoneros, que se convirtieron de un día para otro en personas de acción” (Agnès Humbert, La Resistencia). Los franceses combatientes, en apenas tres años, sumaron decenas de miles, un ejército anónimo en las ciudades, pueblos y bosques, llamado “el ejército de las sombras”. Gracias al Consejo Nacional de la Resistencia se comenzaron a ver los frutos de esa unión de intelectuales, militares, políticos, agricultores, amas de casa, obreros y gente común, que significó el germen de la reconquista de la libertad, así como del incipiente borrador del pacto social con los conceptos democráticos y objetivos de Estado que regirían la futura Francia liberada

El manifiesto de Hessel, que en apenas semanas ha superado los 200.000 ejemplares, hace un llamado a los jóvenes a oponerse a todo tipo de totalitarismos, fascismos y dictaduras, los insta a rescatar la verdadera democracia, a exigir independencia a los medios y oponerse al acoso a la libertad de prensa, en resumen, a volver a los valores y principios que dieron origen a la Resistencia. “El Consejo Nacional de la Resistencia llama a los que harán el nuevo siglo, a indignarse ante la desigualdad, la pobreza, las dictaduras fascistoides, la despiadada dictadura económica de los mercados financieros”, entre otros motivos para iniciar una “insurrección pacífica real”. Hessel habla de una “amnesia generalizada” de la sociedad, del desastre ecológico planetario, haciendo énfasis en la falta de rumbo y pérdida del sentido de los dirigentes políticos. “Lo que está siendo cuestionado, es la base de las conquistas sociales de la Resistencia”. Hessel insiste en su crítica al Estado, por su apoyo a los grandes consorcios bancarios y corporaciones multinacionales, en detrimento de los ciudadanos en un momento en que la crisis está acabando con el bienestar social en Europa. “¿Quién controla, quién decide y quiénes son los interesados en esas decisiones descabelladas?”, se pregunta Hessel. “Las corrientes que nos gobiernan son confusas. Por otra parte, vivimos en un vasto mundo interdependiente, con una interconectividad como nunca existió. Por eso, nos enteramos que en este mundo hay cosas intolerables, por lo que hace falta que nos indignemos”.

Al otro lado del Atlántico, otro que ha asumido el terrible riesgo de opinar sin ambages sobre su país, es Lee Iacocca, de 82 años de edad, conocido en el mundo empresarial como el CEO que hace veinte años ayudó a salvar la industria automovilística americana y que hoy ve con la misma indignación, cómo una parte de la ayuda del Estado a los bancos y entes crediticios, se utilizó para el pago de las multimillonarias ganancias anuales de sus directores, ejecutivos y accionistas, los mismos que habían causado la crisis financiera que provocó la pérdida de sus hogares a millares de familias y causante del desempleo de millones de norteamericanos. Opuesto a la inmensa burocracia y a la constante improvisación de los gobiernos, salió de su cómodo retiro para escribir su proclama: ¿Dónde están los líderes?, en la que se pregunta: “¿Acaso soy la única persona en este país que está harto de lo que está pasando? ¿Dónde diablos está nuestra indignación? Tenemos una banda de payasos que no tienen ni idea de cómo dirigir el Estado. Lo que si tenemos son gángsters corporativos. Usted no puede llamarse un patriota si no está indignado”.

Estamos en medio de una crisis global, incluyendo la perdida de valores, confusión política, desinformación, distorsión de la democracia, ausencia de liderazgo y anomia generalizada. No podemos seguir permitiendo que autócratas y líderes mediáticos inescrupulosos e ineptos decidan los destinos de los pueblos, del planeta y de la humanidad entera. Por eso, el llamado de estos dos ancianos a dejar de lado la fatalidad y el conformismo, es una gran lección para las jóvenes generaciones. Ambos, sin conocerse y coincidiendo en sus puntos de vista, terminan sus manifiestos expresando que tienen “esperanza en los jóvenes”, en su capacidad y derecho a indignarse ante lo intolerable. Ambos opinan que las sociedades está clamando por líderes y, según ellos, los líderes “no nacen, se hacen”.

edgar.cherubini@gmail.com

http://ideasdebabel.wordpress.com/2010/12/15/edgar-cherubini-lecuna-%C2%A1indignate/#more-12419

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